Es una técnica de intervención neuroprocesadora centrada en la integración de la información traumática mediante el estímulo alternado de ambos hemisferios cerebrales.
Utiliza estimulación bilateral (auditiva, visual o táctil) e instrumentos ópticos específicos para facilitar que el cerebro procese rápidamente bloqueos emocionales, trauma psicológico, fobias o duelo no resuelto, reduciendo el malestar emocional de forma acelerada.